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17 Ene ¿Soy mayor para la ortodoncia?

Se tiende a pensar que la ortodoncia es un tratamiento reservado a los más pequeños. Sin embargo, lo cierto es que no existe una edad límite para el uso de brackets y que los adultos también pueden recurrir a esta solución para corregir sus dientes.

En el caso de los más pequeños es frecuente encontrar a padres que se preguntan cuál es la edad adecuada para iniciar el tratamiento en sus hijos y la Sociedad Española de Ortodoncia se ha pronunciado al respecto: «es aconsejable realizar una primera revisión a los seis años a pesar de que el crecimiento de los dientes parezca normal a simple vista».

Es decir, se recomienda no esperar a los 12 o 13 años –cuando por norma general ha finalizado el proceso de cambio de los dientes de leche a los dientes permanentes–  para analizar si los pequeños y jóvenes de la casa necesitarán llevar ortodoncia.

Pero… ¿y en el caso de los adultos?

Ahora bien, hoy nos centraremos en los más adultos y es que, a los que creen que la edad adulta ya es tarde para someterse a este tratamiento, les diremos que están equivocados, que para iniciar el tratamiento de ortodoncia que nos lleve a lucir una sonrisa alineada siempre hay tiempo y hoy en día es más fácil que nunca.

El por qué lo encontramos en las nuevas tecnologías en general y a la ortodoncia invisible en particular. Y es que si analizamos cuál es el principal hándicap de nuestros pacientes adultos a la hora de ponerse brackets veremos que la gran mayoría evita la ortodoncia por una cuestión estrictamente estética dental. En su mayoría cuando les hablas de ortodoncia piensan en los tradicionales aparatos metálicos que recubrían los dientes y no eran nada discretos y no les entusiasma la idea de estar un largo tiempo conviviendo con ellos.

Para todos estos casos la ortodoncia invisible es la solución. Estas férulas transparentes pasan desapercibidas para los demás e incluso se pueden retirar si el paciente lo necesita, por ejemplo, si tiene una fiesta, una cena importante o cualquier otro evento social. Este factor es lo que termina de convencer a los pacientes adultos que acuden a nuestras consultas.

Además de la ortodoncia invisible, existen otras alternativas a los tradicionales brackets metálicos. Y, aunque este es el tratamiento convencional y algo más económico, los brackets de zafiro o cerámicos también suelen ser más discretos ya que se camuflan con el color normal de los dientes. Por último, están los brackets linguales, es decir, los que se colocan en la parte interna de los dientes y que, por lo tanto, no se aprecian a simple vista cuando la persona habla, ríe o come.

De modo que, como ves, la respuesta a la pregunta «¿soy mayor para la ortodoncia?» es un rotundo «no». Eso sí deberás acudir a una valoración con tu ortodoncista para que te recomiende si debes optar por los brackets o la ortodoncia invisible, así como la duración del tratamiento.