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30 Jun ¿Por qué tengo los dientes sensibles?

La sensibilidad dental puede aparecer cuando comemos un helado, nos tomamos un refresco muy frío o, incluso, con el simple hecho de cepillarnos los dientes. Algunos niños y adultos lo pueden sufrir de manera puntual, sin embargo, hay personas que tienen dientes sensibles y experimentan este tipo de molestias constantemente convirtiéndose en un problema para la salud bucodental.

De hecho, la mayoría de pacientes que presentan esa sensibilidad en los dientes lo relatan como un dolor intenso, pero de duración breve que se mantiene mientras se mantiene el contacto con aquello que ha provocado la reacción sensible en nuestra boca. Esta sería, además, la principal característica para diferenciar los dientes sensibles de otras patologías y es que si ese mismo dolor persiste más allá de entrar en contacto con algún estimulo es probable que se deba a otra patología, por ejemplo un empaste en mal estado, una caries o un diente dañado.

 

Estímulos que producen dolor y dientes sensibles

En situaciones normales, es decir, cuando la boca está sana, el esmalte permite proteger a la dentina de cualquier tipo de exposición externa. La dentina es la capa que está justo debajo del esmalte dental y que recubre el nervio interior. La dentina, además de ser la parte más blanda del diente, también es la más porosa.

 

De modo que, si una persona sufre sensibilidad dental significará que el esmalte no está cumpliendo con su cometido y que el calor, el frío y otros elementos encontrarán en la dentina un acceso directo hasta los nervios y las células interiores del diente. Es en este momento cuando aparece la sensación de sensibilidad dental.

A la hora de definir los estímulos que producen la sensibilidad dental podríamos diferenciar 3 grandes grupos: los estímulos térmicos, los estímulos osmóticos o químicos y los estímulos táctiles o mecánicos.

En los estímulos térmicos entraría la ingesta de un café muy caliente o un helado, es decir, son lo que se activan cuando bebemos o comemos alimentos o muy fríos o muy calientes.

Los estímulos osmóticos o químicos, sin embargo, dependerán del sabor de lo que comemos y no de la temperatura. Es decir, los alimentos azucarados y/o ácidos como un pastel de crema o una naranja son los que pueden provocarnos la sensibilidad.

En cambio, en el caso de los estímulos táctiles o mecánicos, notaremos los síntomas de los dientes sensibles con el simple gesto de cepillarnos la dentadura o al pasarnos la seda dental.

 

Los factores que pueden provocar dientes sensibles

Existen diferentes causas que limitan las capacidades protectoras del esmalte y dar lugar a la aparición de la sensibilidad dental. Las más frecuentes son:

 

  • Usar pastas de dientes blanqueadoras. Qué dentífrico elegir no debería ser una decisión aleatoria. En el mercado existen una infinidad de opciones y por ello es interesante consultar a nuestro dentista de confianza. Él nos indicará el más adecuado según las particularidades y necesidades de nuestra boca.

 

  • El estrés, la ansiedad y los nervios suelen estar detrás de este problema que hace las personas rechinen los dientes por la noche de forma inconsciente. El bruxismo es sinónimo de erosión, y es que este gesto desgasta de forma progresiva la dentadura y daña el esmalte.

 

  • Problemas en las encías. Las encías también tienen un papel importante en la protección de la dentina. Cuando están en mal estado, ya sea consecuencia de una gingivitis, porque tenemos las encías inflamadas o en caso de una recesión de las encías, es cuando puede aparecer la sensibilidad en los dientes.