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23 Dic ¿Por qué puede fracasar un injerto de hueso?

El implante o injerto de hueso (injerto óseo) es el tratamiento que se utiliza para aumentar el tamaño del maxilar o la mandíbula y así poder colocar implantes dentales a pacientes con poco hueso o con hueso insuficiente para realizar un tratamiento rehabilitador para mejorar la función masticatoria y la estética dental. Es importante aprovechar cuando se tiene una buena base de hueso. Tener una altura, anchura y calidad ósea ideal acorta el tiempo de tratamiento, disminuye las molestias y mejora el porcentaje de éxito del tratamiento de implantes dentales.

Un posible problema para el dentista implantólogo es un hueso maxilar anterior o posterior reducido como resultado de una reabsorción ósea tras la extracción de los dientes o traumatismos. Los tratamientos protésicos para recuperar dientes en personas edéntulas pueden requerir un aumento de hueso para que sea posible la colocación e integración de implantes dentales. Esto constituye una situación compleja porque las técnicas de regeneración ósea tienen tasas de fracaso que pueden llegar al 25%. Estas técnicas de regeneración son muy dependientes del operador (la técnica quirúrgica, entreno y experiencia), del paciente (salud general, tabaquismo, cuidados postoperatorios) y del material escogido (los injertos óseos artificiales son malos sustitutos en general). El conocimiento de los tipos de injertos óseos y sus combinaciones ayudan y mejoran la incorporación y la preservación de los injertos óseos.

El hueso que se va a implantar se puede tomar del mismo paciente o bien se puede utilizar un injerto de hueso de donante humano o animal. Antiguamente se prefería utilizar el hueso del mismo paciente siempre que era posible pero actualmente se utiliza el hueso de donante humano (aloinjerto) o el animal (de vaca) mezclados o por separado ya que ofrecen seguridad total y resultados óptimos, alargando un poco los tiempos de espera. Mientras que la decisión sobre el material de injerto a utilizar en cada situación dependerá del clínico, antes de llevar a cabo un aumento de hueso hay que tomar en consideración varios factores. Tratar las infecciones bucales como las caries o la gingivitis/periodontitis, la posición de los nervios, la encía queratinizada insertada disponible, el diseño del colgajo o técnica quirúrgica, la arcada antagonista y el provisional sobre la zona injertada tras la cirugía deben ser evaluados mediante una exploración clínica y radiográfica. Muchos factores pueden complicar la cirugía si no son previstos. El estado de salud general del paciente es un factor que tomar en consideración a cualquier edad.

Este injerto de hueso nos va a garantizar un correcto soporte óseo para los implantes y su posterior rehabilitación en boca. Los casos en los que se considera que se debe hacer un injerto óseo antes de una rehabilitación de implantes, son los siguientes:

  • Conseguir mantener la altura ósea tras la extracción de una pieza, regenerando en el momento de la extracción del diente (preservación del alveolo) para poder así colocar un implante con facilidad y sin mayor regeneración.
  • Ganar altura o anchura para rehabilitar posteriormente con implantes.
  • Cuando se realizan técnicas de elevación de seno maxilar para poder colocar así implantes en las zonas posteriores del maxilar superior para devolver molares perdidos.

 

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Colocación de injerto de hueso tras la pérdida de un diente para poder colocar implante tras la espera de 3-4 meses.

 

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Regeneración de hueso tras la colocación de un implante dental.

Técnicas de injertos óseos:

Aumento de cresta o regeneración óseas

Un aumento de cresta es una intervención frecuente en Odontología, realizado tras una extracción o pérdida previa de un diente. Se lleva a cabo para ayudar a restablecer el contorno, la anchura y la altura del hueso que se puedan haber perdido. El hueso de los maxilares se reabsorbe de forma predecible tras la extracción o pérdida dentaria. Existen dos formas de aumento de cresta:

Horizontal (aumento de anchura):

En la terminología dental, un crecimiento o aumento óseo “horizontal” es el que se produce en sentido vestibular o lingual (de la parte externa interna de los dientes), resultante en una cresta de hueso más “ancha”. En la mayoría de los casos esto es necesario para permitir la colocación de un implante dentro del hueso. Una planificación correcta es esencial para obtener éxito en estos procedimientos. El aumento de cresta horizontal se realiza en localizaciones en las que previamente existían dientes, pero que han sido perdidos, lo que ha conducido a una pérdida de anchura (y altura) como resultado de una cicatrización normal del hueso (remodelación fisiológica).

Los procedimientos de aumento horizontales en la mayoría de los casos conllevan los siguientes pasos:

  1. Exposición quirúrgica del hueso en la región a aumentar
  2. Colocación de injerto óseo particulado (de botella) en las zonas deficientes
  3. Colocación de una membrana de colágeno sobre el injerto de hueso (en algunos casos, se puede recurrir a una membrana reforzada con titanio para permitir una mayor estabilidad del material de injerto cuando la necesidad de regeneración es muy grande).
Vertical (aumento de altura)

En la terminología dental, un crecimiento óseo o aumento “vertical” es el que se produce en dirección coronal o altura, dando como resultado una cresta “más alta”. Este es el más difícil de todos los procedimientos de aumento de hueso en la cavidad oral. Como regla general, es difícil conseguir altura encima de la que existe. Los fabricantes de implantes han diseñado sistemas de implantes que ayudan a compensar la pérdida de altura ósea dado que las técnicas de aumento tienen una tasa de éxito baja. En el caso de que el clínico instaure un aumento vertical, los pasos a seguir son similares a los enumerados para el aumento horizontal.

En el maxilar superior posterior se produce además una neumatización del seno maxilar dando como resultado una insuficiente altura óseo para tener un buen soporte para los implantes. Como consecuencia, se realiza una cirugía de elevación de seno maxilar generando formación de hueso injertado en la porción inferior del seno maxilar para aumentar la altura de hueso disponible.

 

Actualmente los injertos de hueso son técnicas poco invasivas y fiables si se preparan adecuadamente. Si el injerto se coloca en el momento de la extracción del diente se esperarán unos 3-4 meses para poder colocar el implante. Si el hueso se coloca en una zona sin dientes donde ya se perdió hueso, el tiempo de espera se alargará a 5-6 meses.