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27 Mar Ortodoncia: qué son los retenedores y para qué sirven

Se colocan al finalizar el tratamiento de ortodoncia con el objetivo de mantener las correcciones que se han conseguido en los dientes así como minimizar su movimiento natural. Porque aunque podamos creer que una vez retirados los brackets, el tratamiento ha finalizado, la realidad es que, como mínimo, el año siguiente a la finalización, todavía debemos prestar mucha atención a los dientes.

Es muy importante entender que los retenedores no corrigen ni mueven los dientes como en el caso de los aparatos de ortodoncia. Los retenedores dentales evitan desplazamientos posteriores y por eso es fundamental seguir los consejos del dentista a la hora de llevarlos. En caso contrario, podríamos perjudicar la salud de nuestra boca.

¿Para qué sirven los retenedores dentales?

Como decíamos, su función principal es la de evitar el movimiento de recidiva dental, es decir, que los dientes vuelvan a su posición inicial antes del tratamiento con ortodoncia.

Esto puede ocurrir si la retención no ha sido correcta o no se ha alargado durante el tiempo necesario lo que supondrá que, si queremos volver a presumir de sonrisa, debamos someternos a un segundo tratamiento de ortodoncia.

que son retenedores y para que sirven

¿Qué tipos de retenedores existen?

Los retenedores dentales pueden ser fijos o removibles. En el primer caso, se usan durante todo el día. El paciente no notará que apenas los lleva ya que se trata de un alambre muy fino que se coloca en la zona lingual de los dientes. Nadie lo notará y el único inconveniente es que, durante los primeros días de uso, puede provocar yagas al rozar con la lengua.

Los removibles, en cambio, son unas férulas transparentes que se realizan a medida para cada paciente. Los retenedores removibles se deben llevar por la noche.

¿Qué cuidados requieren?

Al igual que ocurre con el cuidado de los implantes dentales, mantener una exhaustiva higiene dental es básico si llevamos retenedores dentales. A los buenos hábitos de cepillado que podamos seguir en casa hay que añadir la recomendación de realizarse una limpieza dental cada cierto tiempo.

 En este caso, las revisiones son imprescindibles para controlar que el retenedor continúa sujeto a nuestros dientes y no se ha despegado ni aflojado –en el caso de los retenedores fijos– y que sigue adaptándose a nuestra dentadura y oclusión –en el caso de los removibles–.

Además, de la higiene bucal es importante limpiar los retenedores removibles por separado. Ayúdate de un cepillo suave y un jabón neutro y asegúrate de que siempre los guardas en su estuche o funda.

Y, por último, un consejo: cuando vayas a colocarte el retenedor humedécelo en agua. Así se destensará y te resultará más sencillo ponértelo de forma correcta y sin dolor.