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06 febr. Dientes amarillos en niños: causas y cómo prevenirlos

En un primer momento, cuando a los niños les empiezan a salir los dientes, lo más normal es que estos sean piezas de pequeño tamaño y en un tono tan blanco que incluso llama la atención. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo puede ser que los dientes de nuestros pequeños empiecen a cambiar de color.

Prevenir mejor que curar

Si ellos no beben café ni fuman como es el caso de los adultos, ¿por qué sus dientes dejan de ser blancos?  En primer lugar, debemos tener en mente que, de forma absolutamente natural, los dientes pueden tener una coloración distinta que va desde el blanco hasta tonalidades más marfil. Esto es normal y responde a que todos los dientes –tanto los temporales o de leche, como los permanentes– están formados por tres capas –esmalte, dentina y pulpa– y que son las que, en función de su grosor o composición darán uno u otro color al diente.

Esto es muy evidente si prestamos atención a la dentadura de nuestros hijos. Veremos que cuando un diente de leche está junto a uno permanente, este último parece mucho más amarillo. Esto es porque los dientes temporales tienen una capa de esmalte y de dentina más finas que les otorgan esta tonalidad más blanquecina.

A la hora de garantizar que los dientes se mantengan lo más claros y, sobre todo, más sanos es fundamental que los pequeños adquieran un buen hábito de cepillado que incluya la pasta dental más adecuada para su boca. Además, deberemos prestar especial atención a su alimentación, eliminando de su dieta especialmente aquellos alimentos con tendencia a dañar el esmalte –zumos de frutas, bebidas energéticas, alimentos azucarados…– o, incluso, alimentos que pueden teñir las piezas dentales.

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¿Qué causa los dientes amarillos en niños?

Otra cuestión totalmente distinta es que cuando hablamos de dientes amarillos en niños nos estemos refiriendo a manchas en su dentadura. Una coloración que puede ser externa y estar a simple vista o bien tener alguna causa interna.

En el primer caso, en el de la coloración externa, las manchas aparecen cuando el cepillado es poco efectivo o cuando no hay cepillado. Esto hace que los restos de comida se asienten en los dientes fomentando la aparición de placa bacteriana. A veces, este cambio de coloración simplemente desaparece cuando se produce el recambio de la dentadura.

Cuando hablamos de una coloración intrínseca debemos buscar la razón de ese cambio de tonalidad en cosas que están ocurriendo en el interior de los dientes. En este sentido sobre todo diferenciamos dos causas: caries y golpes. Ambas son frecuentes los pequeños de la casa y tienen en común que al principio pueden pasar muy desapercibidas.

Si la caries se encuentra en una etapa inicial, dará lugar a una mancha blanca que se produce cuando el esmalte se ha desmineralizado. La recomendación es eliminarla inmediatamente para así evitar que evolucione y extienda dañando toda la pieza dental.

Al diferencia de lo que ocurre con las caries, las lesiones que son consecuencia de un golpe adquieren un tono gris o marrón. Si el traumatismo se ha producido en un diente de leche, en la mayoría de casos, bastará con revisar la pieza periódicamente para que no vaya a más. Sin embargo, si se ha afectado al nervio dental de una pieza permanente, será necesario realizar un tratamiento que recupere esa zona.