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27 Feb Complicaciones con implantes dentales, ¿podemos prevenirlas?

El proceso de osteointegración es el resultado de una reacción controlada frente a un cuerpo extraño como son los implantes dentales. En el hueso existe un equilibrio constante entre la formación de hueso por parte de las células llamadas osteoblastos y la reabsorción del mismo por parte de otras células llamadas osteoclastos.

Este equilibrio está presente en el hueso y es fundamental para su supervivencia y vitalidad (homeostasis) ya que interviene en el crecimiento y la curación del hueso. Este sistema de actividad constante es sensible a estímulos tanto mecánicos como biológicos.

¿Por qué fracasan los implantes dentales?

En la colocación de un implante, el metabolismo óseo se ve alterado por un cuerpo extraño que induce tensión y estrés en el hueso adyacente cuando se produce la colocación y posterior carga del implante.

La pérdida ósea alrededor de un diente está provocada por una infección causada por bacterias, llamadas biofilm bacteriano. Del mismo modo, la principal causa de la pérdida de hueso alrededor de los implantes es el proceso infeccioso provocado por bacterias llamado periimplantitis.

La periimplantitis es la primera causa de pérdida de implantes en la población. Es cierto que la pérdida ósea puede no deberse única y exclusivamente a un proceso infeccioso. Existen diferentes causas que pueden provocar la pérdida o reabsorción del hueso que rodea el implante y que están directamente relacionadas con las complicaciones del tratamiento.

implantes titanio

Los implantes de titanio tienen una probabilidad de éxito del 98%

El titanio es uno de los materiales más biocompatibles que se conocen y el cuerpo no lo reconoce como un elemento externo. Así que no existe como tal el concepto de rechazo, pero sí puede haber fracaso. Este fracaso temprano o primario del implante ocurre únicamente en el 1-2% de los implantes colocados.

Existen diferentes factores de riesgo que favorecen este tipo de reacción como: poca estabilidad en el momento de colocar el implante, carga previa a que el implante esté integrado, cirugía traumática, infección, conductas del paciente como fumar o el consumo de algunos fármacos.

En estos casos lo que ocurre es la encapsulación del implante en encía o tejido blando que conduce al rechazo. La técnica quirúrgica, experiencia y formación del operador, y premedicación antibiótica reducen considerablemente estas complicaciones.

Otra reacción que se puede producir al colocar un implante es la que ocurre en la mayoría de los casos con los implantes de titanio. Se forma hueso alrededor del implante que permitirá la carga del implante durante mucho tiempo. Pero puede aparecer otro mecanismo que provocará la reabsorción continuada del hueso marginal.

La pérdida marginal en la zona más alta de hueso alrededor de un implante es un signo de alerta que puede significar el inicio de una infección o periimplantitis, o si es temprano tras cirugía podría ser traumático o resultantes de factores comprometedores del paciente.

La estabilidad del implante es la manifestación clínica de la integración adecuada del implante y la movilidad del implante indica un fracaso del tratamiento. Se clasifica la estabilidad del implante en dos tipos, la estabilidad primaria (en el momento de colocar el implante) y la estabilidad secundaria (conseguida gradualmente con el tiempo).

implantes dentales

¿Qué determina el éxito del implante dental?

La densidad del hueso donde colocaremos el implante, la técnica quirúrgica y el diseño del implante determinan la estabilidad primaria o inicial del implante en el momento de la intervención. La estabilidad secundaria se consigue con el tiempo mediante el proceso de curación del hueso.

El hueso que se va formando alrededor del implante madura con el tiempo ganando densidad y dando rigidez al implante. La superficie del implante es determinante en la integración definitiva y duradera en el tiempo. Las superficies SLA demuestran superioridad respecto a las otras. La pérdida ósea marginal durante el primer año de función del implante no se contempla como algo patológico ya que es normal debido al daño causado en el hueso durante la cirugía. Los milímetros de pérdida ósea marginal inicial pueden variar en función del tipo de implante que se haya utilizado y su diseño.

Por ejemplo, los implantes supracrestales con conexión interna tienen una pérdida ósea inicial de entre 0.2 y 0.3 milímetros mientras que los implantes con conexión externa llega hasta 1 milímetro de pérdida ósea. La pérdida ósea marginal después del año de la colocación del implante está normalmente asociada con patología como periimplantitis. La pérdida ósea alrededor de un implante puede ser una reacción resultante de un diseño del implante no óptimo, mala técnica quirúrgica, o comportamiento del paciente. La periimplantitis no es la misma enfermedad que la periodontitis. La reacción inmunológica ocurre debido a la presencia de bacterias contaminantes en la superficie del implante.

Así pues, una pérdida ósea mínima o inicial durante los primeros tres meses tras colocación del implante representa el efecto del remodelado óseo como respuesta al daño provocado por la cirugía en la mayoría de los casos. Pasado el primer año, la pérdida ósea está relacionada casi siempre con la infección de los implantes dentales o periimplantitis. Los factores de riesgo serían el tabaquismo, la historia de periodontitis o periodontitis no tratada, la prótesis no higienizable y la mala higiene del paciente, entre otros. Es funadamental realiazar higienes y controles en el dentista cada 6 meses para todos los pacientes portadores de implantes dentales.



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